El podcasting siempre exige una fluidez en el lenguaje. Con todo, lograr ese dominio es bastante complicado, especialmente cuando tu profesión principal no se relaciona, directamente, con la comunicación.
Y es natural que aparezcan diferentes colchones de ayuda que terminan entorpeciendo tu discurso.
Efectivamente, estamos hablando sobre las tan conocidas, empleadas y molestas muletillas. ¿Quieres erradicarlas de tus programas? Te explicamos cómo hacerlo.


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Cómo erradicar las muletillas en los podcast

No todo el mundo tiene la misma fluidez verbal


Hay personas que no utilizan muletillas ni siquiera en su día a día. Si este no es tu caso, no tienes de qué preocuparte. Es algo sobre lo que se puede practicar.


Piensa que no todos nacen aprendidos, y que hablar correctamente y de manera fluida también es una técnica que se puede perfeccionar.


Tienes que entender que las muletillas son algo que utilizas cuando te quedas sin ideas, o cuando los nervios te impiden expresarte de manera adecuada.


O, también, cuando no estás prestando suficiente atención a lo que estás diciendo.


Por lo tanto, bastará con que pulas un poco tu método de trabajo y con que pongas en práctica algunos ejercicios o consejos para empezar a mejorar muy rápidamente.


Di adiós a las muletillas


Antes que nada, lo primero que tendrás que hacer será localizar bien cuáles son las principales muletillas que empleas y en qué ocasiones las dices, para saber dónde enfocar tu trabajo.


Estos son algunos consejos que puedes empezar a poner en práctica desde ya mismo:



1. Empieza a utilizar pausas


Hay un prejuicio que fomenta mucho el uso de muletillas. La creencia de considerar que en un podcast no puede existir ni una milésima de segundo de silencio.


Y en el fondo, las pausas no solo te sirven a ti para coger aire y pensar lo que vas a decir. También les resultan útiles a los oyentes para no perder el hilo de aquello que estás contándoles.


Por lo tanto, puedes empezar a poner anotaciones en el texto o recordarte a ti mismo durante la grabación que te tomes algunas décimas de segundo para respirar, reflexionar y pensar detenidamente lo próximo que vas a decir.


2. Apúntate las frases puente


Una muletilla se utiliza, también, por una falta de recursos en el vocabulario propio.


Por eso, puedes utilizar nuevas frases puente que te ayuden a conectar frases o párrafos y que la transición sea suave y variada. De forma que no exista una muletilla o una expresión que se utilice en exceso.


“Además”, “a todo esto”, “por otro lado”, “hay que enfatizar”… estas son solo algunas de ellas. Puedes apuntártelas en un papel y tenerlo siempre enfrente para irlas utilizando hasta que te acostumbres y las interiorices.


3. Ten las ideas claras


Una muletilla implica, generalmente, duda, desconcierto o poca información acerca de cómo proseguir.


Por lo tanto, para evitar esta situación no hay nada mejor que tener muy claro qué es lo que vas a decir. No solo la frase en concreto, sino más bien la idea.


Si estructuras tus textos, tus ideas, argumentos o mensajes, podrás comunicarte de un modo más fluido y elegante.


Y, así, no tendrás la necesidad de emplear muletillas que te den tiempo de articular tu siguiente idea.


4. Pide ayuda si la necesitas


A veces nos enfocamos demasiado en una sola palabra que puede resumir muy eficazmente la idea que queremos transmitir.


Pero, ¿qué pasa cuando esa palabra se nos olvida? Que entonces nos atropellamos al hablar. Se trata de algo normal que sucede mucho dentro de la comunicación.


¿Cómo puedes evitar esto? Siendo claro al respecto, pidiendo ayuda. Si tienes colaboradores pregúntales directamente por cómo es la palabra que se te acaba de olvidar.


Y, si tienes público, di que no te sale el término correcto y trata de definir lo máximo posible tu idea. De esta forma no te atropellarás en tu discurso.



5. Lee todo lo que puedas


Libros, artículos, historias… Lo que sea. Acostúmbrate también a escuchar a otros hablar para descubrir cómo trabajan y la forma que tienen de modular su propio discurso. Aquí puedes aprender trucos directamente de los profesionales.


En cuanto a la lectura, vas a descubrir términos, palabras, expresiones y te vas a familiarizar con una ventana mucho más amplia de vocabulario.


Por lo tanto, poco a poco terminarás por interiorizarlo y, en definitiva, por emplearlo en tu propio ámbito.


6. Sigue aunque te equivoques


Todos cometemos un lapsus o un error al hablar. Volver sobre ellos no siempre es positivo. A menos que hayas expresado una idea radicalmente contraria, sigue adelante.


Por ejemplo, si no has tenido la dicción necesaria en un término. Lo peor que puedes hacer es quedarte quieto en ese punto.


7. Escucha lo que el público te tenga que decir


Si estás haciendo podcasting de forma amateur y no hay una gran cantidad de personas pendientes de tu programa, o si no se trata todavía de algo que trabajas de forma profesional, puedes preguntar abiertamente.


Pedir que te dejen sugerencias, opiniones y consejos te va a ayudar a mejorar.


Eso sí, tienes que leer atentamente el feedback que te den y tenerlo también en cuenta para tus siguientes programas. No basta con pedir y hacer luego oídos sordos a lo que te tengan que decir.


Estos trucos no van a tener un efecto inmediato. Al fin y al cabo, se trata de aprender una nueva habilidad, y esto siempre te exige tiempo y preparación.


Con todo, es fundamental que empieces a ponerlos en práctica cuanto antes, ya que sí que te pueden ayudar a la larga a comunicar tus ideas u opiniones de una forma mucho más profesional y correcta.


Lo importante es tenerlos como una referencia en todo momento y no perderlos de vista, ya que se trata de una carrera de fondo, no de un sprint.


En conclusión, el podcasting exige preparación para que puedas comunicar de una forma elegante, adulta y profesional. Para cualquier otra duda o consulta, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros. ¿A qué esperas?


Todas las músicas de este podcast están compuestas por Scott Holmes.