Entrevista a Carla Simón. Directora de Verano 1993

Hoy tengo el inmenso placer de poder publicar la primera entrevista escrita de ABISMOfm. Y este inmenso placer se lo debo al gran Joan Millaret Valls, gran crítico cinematográfico, mejor persona y, por suerte para todos, colaborador habitual del blog. ¿Y quién es la entrevistada?. Una de las claras triunfadoras del pasado 2017 a nivel estatal, la barcelonesa Carla Simón. Directora de la película Verano 1993 que el lunes ganó cuatro Premios Feroz. Te dejo con esta interesante entrevista.

Entrevistamos a Carla Simón, la directora de Verano 1993, un título capital del cine catalán y español del año 2017. Desde el festival de Berlín (febrero de 2017), donde recogió, entre otros, el premio a la mejor opera prima, la película de debut de Carla Simón no ha parado de obtener galardones y reconocimientos.

Verano 1993 ha sido elegida como candidata española a los Oscar, nominada a los Premios del Cine Europeo y ahora mismo se ha convertido en uno de los títulos favoritos en la gala de los premios Goya en España y, también, los premios Gaudí en Cataluña, ceremonias ambas que tendrán lugar a principios de este 2018.

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Entrevista a Carla Simón

Entrevista a Carla Simón. Directora de Verano 1993

Entrevista a CARLA SIMÓN. Por JOAN MILLARET VALLS


Joan Millaret: ’Verano 1993 ‘es un filme sobre una niña, Frida, que abandona su entorno habitual para ir a vivir en el campo con sus tíos, después de la muerte de la madre, quedándose sin padres. ¿La película tiene un componente autobiográfico importante, no?


Carla Simón: ”Es mi historia, aunque, evidentemente, la película está muy ficcionalizada. Nace de recuerdos que yo sentía, de emociones que yo sentía, de cosas que me han contado. También está inspirado en las fotos de cuando era pequeña. Y con esta mezcla, todo este material se fue transformado para darle forma de película. Realmente, mi verano de 1993 fue bastante diferente a lo que ha sido la película, ya que fue un proceso mucho más largo. Pero bueno, el punto de partida es real y los personajes también.


Uno de los múltiples aciertos de la película es que todo está entredicho. Como ocurre con la misma muerte de la madre, que deducimos que es causa del SIDA, aunque no se dice nunca en la película explícitamente. Todo es sugerido, evocado, aludido, ¿verdad?


A mí me gusta que sea así porque la vida es así. Pocas veces uno explica cómo se siente. Y como esta manera de funcionar, que no hablamos más claro, pues me gusta que el cine también sea así, como un juego con el espectador, que hace que tenga que ir entendiendo, poco a poco, qué relación tienen los personajes, qué es lo que ha pasado con la situación. En cuanto al tema del SIDA, claro, yo los seis años no sabía de qué habían muerto los mi padres, no lo supe hasta mucho más tarde. Y como la película está contada desde el punto de vista de la niña, de alguna manera, esto hace que la palabra no se dijera.


‘Verano 1993 ‘, la historia de Frida, es una película sobre la infancia, pero también un film sobre la orfandad?


Si. Para mí era importante. Las ganas de hacer la película me surgían con esta idea de cómo una niña se enfrenta a la muerte, como lo percibe desde su punto de vista – que es evidentemente mi -, y también como son los procesos de adopción . Todo esto me sirvió para estructurar la película, para darle como este viaje emocional a Frida. Es una película sobre la infancia, la ternura, el verano – que los niños viven el verano de una manera muy particular -, los juegos, y todo ello tenía que estar presente.


El verano en el cine es normalmente un episodio mágico, un tiempo privilegiado, una época de esplendor. Aquí, por el contrario, se aborda también como un período difícil, ya que es un verano muy duro para Frida, no?


Quería combinar el tono dramático con lo luminoso. Para mí los niños no dejan de ser niños por mucho que les pasen cosas muy dramáticas, no dejan de jugar y de reír y, sobre todo, de tener esta capacidad de adaptación. Queríamos que este tono dramático se combinara con la luz, los colores, los juegos, y pese a que el momento es muy dramático, pues que no fuera un drama.



Carla Simón


Como has dicho, el film es un proceso de adaptación a una nueva situación, aceptar los tíos como figura de padres adoptivos. Es un proceso de aclimatación difícil para la niña, ya que también debe adaptarse a un entorno nuevo, un nuevo hábitat, el mundo rural?


Es el proceso de adaptación de Frida, pero también de la gente que le rodea. Una de las cosas que más me acuerdo es este cambio de vivir en la ciudad y llegar al campo, esta sensación de la poética de la naturaleza, que cuesta acostumbrarse, y recuerdo que, al principio, me molestaba mucho . Para mí, la forma como son los procesos de adaptación estructuran la película. Primero, cuando los niños llegan, tienen como un momento de luna de miel, ya que se llevan muy bien. Observan mucho la familia, para ver si se puede confiar en ellos, y una vez saben que sí, es cuando empiezan a probar los límites, para ver hasta dónde pueden llegar. Y una vez están situados los límites, es entonces cuando comienza a salir como una relación de familia más normal. Pues un poco es eso. Yo partí de recuerdos míos, añadí mucho sobre psicología infantil, como son los procesos de adopción. Y esta estructura me sirvió, precisamente, para colocar todos estos momentos.


De hecho, la película retrata un proceso de duelo, es el dolor de una pérdida. Y una de las cosas más bonitas de la película son las dificultades de Frida para poderlo manifestar, como expresar lo que no sabe expresar, como verbalizarlo, y se manifiesta con arrebatos agresivos, una actitud de rechazo, de rabia, ¿verdad?


Claro, con seis años, no se puede entender lo que significa la muerte, que Frida no volverá con su madre, que a partir de ahora vivirá con esta nueva familia, y es que ella no tiene las herramientas para gestionar sus emociones. Sin saberlo, está enfadada con el mundo, está dolida. Y a nivel emocional, son sentimientos que no sabe expresar, no lo sabe poner en palabras, o no es consciente. Entonces, claro, salen o se manifiestan con esta rebeldía.


La niña que hace de Frida, Laia Artigas, es un prodigio. Bueno, de hecho, las dos niñas protagonistas, también la que hace de Ana, Paula Robles, más pequeña. Debe haber sido difícil trabajar con ellas? Como lo has hecho para conseguir este control de las emociones retenidas?



Foto: abc.es


En realidad nunca hablábamos de la muerte. Hemos dado vueltas a las emociones ralentizadas en un proceso de crear relaciones, de intimidad, entre los adultos y las niñas. Para empezar, escogimos unas niñas que se parecieran un poco a los personajes que estaban escritos. Esto ya hacía tener una base más fácil a partir de la cual trabajar. En este proceso de crear relaciones, incluso ellas podían tener conversaciones fuera de cámara que podrían haber sido parte de la película. Lo que hicimos es pasar mucho tiempo los adultos y las niñas, creando unas relaciones entre ellos, creando unas memorias compartidas, como si ya hubieran vivido algo como personajes.


Hacíamos cosas muy cotidianas, como ir de compras y, poco a poco, se fueron conociendo. Claro, las niñas no leyeron el guión, y entonces estuvimos como un par de semanas en la Garrotxa señalando todas las escenas de la película y las localizaciones donde se rodarían. Era una manera de pasar por todo, porque ellas supieran lo que íbamos a hacer. Y durante el rodaje – que teníamos tan sólo seis semanas de rodaje – y con las niñas – que por temas legales sólo se puede rodar unas seis u ocho horas al día, máximo -, yo lo que hacía era hablar mucho durante las tomas, una manera de guiar las niñas, y que ellas se acostumbraran a oír mi voz y con las miradas. Así, cuando tenían que decir cosas muy concretas, yo les tiraba la frase y ellas la repetían. Era una manera también de controlar la escena.


La peli ha funcionado muy bien en los cines. Es un motivo de alegría, no? Además teniendo en cuenta las dificultades que tiene el cine catalán o, mejor, el cine en catalán, para encontrar su público?


Sí. En realidad somos un país pequeño, aunque realmente salen muchas películas aunque seamos pequeños. Y claro, evidentemente, hay que funcionan más que otras. En cualquier caso, yo estoy supercontenta. Y es que realmente no esperábamos. No era nuestra intención, al menos la mía, pero sí, ha sido una sorpresa absoluta.



Foto: movienco.co.uk


Verano 1993 ‘es lo que podemos decir una película pequeña, en cuanto a presupuesto, pero que no significa ni fácil ni sencilla. Supongo que este concepto de peli pequeña le debe molestar un poco, no?


Para mí era muy grande. Esta expresión la llevo sintiendo desde el primer día, con frases como “es una peli pequeña y se ha ido haciendo muy grande”. Claro, supongo que se refiere al presupuesto. Y aunque se hacen muchas películas, la nuestra es una película más bien media, por el presupuesto que teníamos. Pero sí, cuenta una historia pequeña, íntima. Y es que no sé que quiere decir pequeña. No sé, no sé. Realmente ya me he acostumbrado y no lo discuto.


La guinda del pastel del éxito de ‘Verano 1993’ ha sido la nominación como candidata española a los Oscar o la nominación a los Premios del Cine Europeo, más allá de las actuales nominaciones a los Goya o los Gaudí, entre otros reconocimientos?


Para mí ha sido muy bonito todo el recorrido internacional, y nacional también, evidentemente. A veces una película tiene éxito aquí y nos cuesta sacarla fuera, pero en nuestro caso comenzó por fuera. A mí me ha permitido dar la vuelta al mundo. He viajado mucho, ha sido un año muy intenso y bonito. La sensación que tengo es que allí donde vamos la película tiene una conexión muy parecida en el público o un impacto emocional muy parecido. Luego, evidentemente, hay como matices, que te preguntan cosas concretas. Así, en Francia te preguntan mucho sobre el contexto social, el tema del SIDA; en Argentina, por más tópico que sea, siempre hay en la sala alguien que pregunta sobre la psicología de la niña. A pesar de los matices, en general, la película llega a todo el mundo de una forma similar. Una sorpresa para mí y lo que ha sido más bonito, poder compartir con el público.


Ha sido un año natural relleno de festivales, de premios y nominaciones. Parece que hayas vivido en una nube, sin haber tocado con los pies en el suelo, ¿verdad?


Literalmente. Si, si, totalmente. Ha sido muy bonito, también, aunque empiezo a estar un poco cansada. Y sobre todo tengo ganas de trabajar, es decir, de escribir, ya que es muy difícil encontrar tiempo cuando estás así, en tránsito. Ha sido una especie de viaje por todo el mundo, muy intenso.


¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto, estás escribiendo?


Sí. Pero está verde y no lo cuento aún, porque es difícil de hacer el pitch, ya que tengo unas ideas mal colocadas. Pero sí, tengo dos ideas, una más personal y la otra menos, y seguramente iré por la que menos. Tengo que dar un break en medio de tantas emociones. A mí me gusta escribir pero también me llegan cosas que también me pueden interesar. Así, poco a poco, ya saldrá, mientras no me quede sin ideas y pueda escribir, pues lo hago.



Foto: 20minutos.es


Como algo anecdótico, tenías algún discurso preparado, por ejemplo, en la gala de los Premios del Cine Europeo, o en el caso de si hubieras llegado ganadora en la recta final de los Oscar?


La verdad es que yo soy como muy supersticiosa para estas cosas y pienso que si me preparo lo que diría, entonces no dirán mi nombre. Así, sabes, mejor no prepararlo. Y como ocurrió en Berlin, que no me lo esperaba nada, y tampoco tuve ni tiempo, ya que fue el primer premio que dieron, y me di cuenta de que cuando salía, decía lo que me salía en ese momento, con la emoción, y funciona.


Para una cineasta debutante en el largometraje como tú, que obtiene este éxito instantáneo y pone en marcha esta gira mundial, como se gestiona todo esto?


Sí que al principio estábamos muy como con los pies en el suelo, haciendo poco a poco, pero al final todo ha cogido una velocidad muy fuerte. De repente, un estallido de emociones, que puedes estar tan eufórico como muy vacío, que te sientes muy vacío. Y esto es muy complicado, es peligroso, es esa sensación de estar en el limbo, donde las emociones no tienen un término medio. Partiendo de este ritmo más loco, poco a poco, todo se irá colocando en su lugar.


Vaya, ¿ha sido como una montaña rusa?


Sí, sí, como una montaña rusa.